Dos siglos de tradición en doce pequeñas uvas

Cuidado, no os equivoquéis que aún son los cuartos… ¡Que no se atragante el abuelo! ¿Habéis metido algo de oro en la copa? ¡Yo solo tengo once! Pues a mi me gusta verlo en Telecinco. ¡Qué frío tiene que estar pasando esa chica en cueros… y ese señor con la capa! Son frases -casi lemas- que se repiten en las casas españolas en la última noche del año y ya forman parte del imaginario popular. Pero retrocedamos un par de siglos y vayamos directos al origen de la costumbre de reunirse frente a la tele y tratar de sobrevivir a las 12 uvas para empezar el año con suerte.

Los madrileños ricos de finales del siglo XIX se fijaron en las tradiciones de nuestro país vecino, gente a la que conocían por su veraneos en Biarritz o en París. A los franceses les gustaba tomar uvas y brindar con burbujas y los aristócratas nacionales no querían ser menos y acogieron la glamurosa práctica. Las clases más humildes, con la intención de ridiculizar este gesto, comenzaron a reunirse en la Puerta del Sol a realizar su propia fiesta. Por otra parte, hay que saber que la gran celebración ‘callejera’ de Madrid era en la noche de Reyes, en la que el grueso de la población salía por la capital para ir de ‘parranda’. Pero como siempre se producían altercados en esa velada -muy nuestro también…-, el Ayuntamiento en 1882 empezó a cobrar un duro a los que quisieran salir a la calle. Un duro era una auténtica barbaridad para la época así que los ‘gatos’ se quedaron en casa esa noche pero con ganas de festejar, pero la sustituyeron por la noche del 31 de diciembre y adoptaron la moda de las uvas. A partir de 1905 el bullicio era tal que se cerraron las calles que rodeaban la Puerta del Sol y los vecinos se quejaron, irritados por la vulgar salvajada de la festividad. A pesar de todo, el rito ha continuado hasta nuestros días.

Ya que sabemos cuál es la historia que se esconde detrás de un gesto tan habitual como tomarse las doce uvas de fin de año, sólo nos queda escoger dónde tomarlas, porque no entramos todos en la Puerta del Sol. Si este año se te hacen cuesta arriba las horas en la cocina y la limpieza post-fiesta navideña, te damos algunas suculentas ideas para que cambies de aires en esta noche tan especial y las tomes fuera de casa.

En Desencaja (Paseo de la Habana, 84. Madrid. Tel. 91 457 56 68) se puede pasar una Nochevieja de ensueño y comenzar el año con el mejor sabor de boca. El chef Iván Sáez propone un menú con sabores clásicos: bogavante, quisquillas, castañas, merluza o pularda, siempre con su toque de autor que deja ver lo mejor de su paso por restaurantes de renombre con estrella Michelin. Una cena con Corazón de foie gras, anguila y remolacha, Lomo de ciervo asado chutney de membrillo o Langosta rellena de txangurro a la donostiarra en la que por supuesto no faltan las doce uvas de la suerte y el champagne. El precio, 110 €.

Nada mejor que acabar el año con una costumbre centenaria en un restaurante con casi 125 años de historia y desde el que seguramente se oiga el jolgorio y el eco de las campanadas de Sol. Los Galayos (Botoneras, 5 – Plaza Mayor, 1. Madrid. Tel. 91 366 30 28) son un referente de la gastronomía castellana en la capital y les gusta dar la bienvenida al año nuevo como marca la tradición. Con Jamón de bellota, Croquetas de gamba roja sobre salsa de Boletus Edulis, Tronco de merluza relleno y Cochinillo. La cena y el cotillón tiene un precio de 135 €.

Con platos de los que siempre apetece tomar en fin de año, El Zorzal (Santa Clara, 10. Madrid. Tel. 91 201 73 91) ofrece una cena de Nochevieja por 82 € con Crema de bogavante con su salpicón, Ostra en tempura, ensalada de algas y espuma marina, Bao de rabo de toro y trufa o Pavita rellena de foie gras con pastel crujiente de patata y bacón en salsa de arándanos. Un completo menú en el que también se degustan dulces típicos de la fecha. Además, más allá de lo culinario, en el restaurante han cuidado cada detalle y cuentan con una decoración diferente y única, 100% personalizada, por lo que se convierte en un espacio perfecto para despedir el año y también en pleno centro.

En Sandó (Isabel la Católica 2-4. Madrid. Tel. 91 547 99 11) no sólo cuentan con una ubicación privilegiada junto a la renovada Gran Vía, sino que además ofrece productos de calidad, perfecto para disfrutar la despedida del año. El restaurante ofrece una cena por 124 € y si queremos pasarla en el hotel con cotillón, 170 €. Las reservas anteriores al 21 de diciembre y los huéspedes del hotel cuentan con un 20% de descuento. El original menú cuenta con platos como Ajoblanco de coco con granizado de piña, Ensalada de cigalas crujientes con mousse de queso y vinagreta de frambuesa o Tournedó de cebón con salsa de trufa y ravioli de calabacín con boletus. Asimismo, Las Cuevas de Sandó a partir de las 12 es un sitio ideal para continuar la velada después de cenar en el restaurante Sandó y también para todos aquellos que estén por la zona y quieran disfrutar de la noche en un local mágico y lleno de historia.

Para disfrutar de un auténtico espectáculo para el paladar y la vista, en V Club feat. Sergi Arola (Caunedo, 4. Madrid. Tel. 91 426 74 28) tienen la solución perfecta. Un espacio único con sala de fiestas y un restaurante en el que las propuestas más informales y transgresoras de Arola vuelven a la capital, entre las que podemos encontrar la Crema de almejas al vino Risling, ostras fritas y puré tupinambu o el Solomillo de venado a las especias, manzana y castañas asadas. Las uvas que no falten, además de 4 copas para disfrutar durante el cotillón, todo por 120 €.

Y para seguir con las copas alejados del bullicioso centro, en otra zona muy de moda, encontramos Zampa (Covarrubias, 24. Madrid. Tel. 679 109 554), un multiespacio que emana buen rollo y que está abierto a partir de las 00:30 para las copas y con carta específica de recena. Y es que en este nuevo late dinner de Chamberí se puede comer hasta muy tarde, para aquellos a los que después de las uvas les apetezca retomar fuerzas para la fiesta nocturna y además alargar la noche pasándolo genial.

Y por último, quienes quieran salir de la capital y pasar una Nochevieja diferente en otra ciudad, pueden reservar en Delirios (Ramón y Cajal, 5. León. Tel. 987 237 699), donde la locura y la genialidad definen la cocina de mercado de su chef Javier Rodríguez, que sabe sorprender transformando el mejor producto de la zona en creaciones divertidas, irreverentes y de gran nivel. En fin de año, como ya viene siendo costumbre, tienen un menú ‘sorpresa’ de 8 pasos -que siempre es un acierto- con las imprescindibles uvas de la suerte y un cóctel por solo 70 €, y si se quiere maridar el menú, 90 €.

¡Atentos, que ahora sí… baja el carrillón!

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