Afrodita ‘nos cocina’ por San Valentín

Todas las leyendas y mitos que hay en torno a las propiedades afrodisíacas de ciertos productos tienen un fondo de ‘verdad’. Y es que ya sea porque se comen con las manos, porque tienen olores o formas sugerentes o porque activan la circulación y ciertas hormonas, tienen el poder de excitarnos. Mañana es San Valentín -y aunque cualquier día es bueno para celebrar una cena romántica-, puede ser una ocasión para escoger algunos –o todos, a lo loco- ingredientes de este listado y lanzarse a los brazos de Cupido.

Seamos sinceros, no existen estudios concluyentes sobre alimentos o sustancias que aumenten la potencia sexual, la libido o que sustituyan a medicamentos. Sí que es cierto que hay algunas sustancias que tienen un impacto más o menos directo en la vida sexual porque afectan a las hormonas, a la química del cerebro -tienen propiedades psicoactivas-, y a la energía. No existe nada mágico en ellos, y es evidente que hay que tener en cuenta que lo que más influye es la situación en la que se consumen ciertos platos, pues el componente psicológico tiene que ver mucho con la consideración afrodisíaca del alimento. ¡La mente es poderosa!

Hay dos orígenes respecto al supuesto efecto de estos productos. Por un lado están los que por su aspecto recuerdan alguna parte de los atributos sexuales -plátanos, almejas, higos, pepinos, mejillones-. Y por otro están los alimentos naturales que tienen una serie de propiedades: aumentan el flujo sanguíneo a los genitales, hacen que el organismo se desinhiba porque incrementa la dopamina o la testosterona, suben el ánimo, y un largo y sensual etcétera.

Las ostras por ejemplo –además de su evidente impacto visual- tienen un alto contenido en zinc. Este nutriente es un gran antioxidante que sube el estado de ánimo, y la gran cantidad de minerales favorecen la estimulación de las capacidades físicas y mentales y aumenta la libido. Pero sobre todo se trata del oligoelemento necesario para la producción de los andrógenos, las hormonas sexuales masculinas. Si nos ceñimos a la parte estrictamente científica, un hombre tendría que comerse varias docenas de estos moluscos para que le hiciera el efecto deseado –que se le pasaría enseguida al ver la factura-. Aunque algo habrá de verdad cuando contaban que Casanova antes de sus ‘ejercicios’ se zampaba 50 ostras.

La granada tiene un efecto similar a la Viagra, según la Universidad Queen Margaret de Edimburgo, ya que el zumo aumenta los niveles de testosterona un 30%. En un estudio que realizaron, concluyeron que tanto hombres como mujeres notaron un aumento del deseo sexual y del estado de ánimo tras consumirlo. Además, según dicen, las semillas de esta fruta mejoran el flujo sanguíneo y aumentan la sensibilidad genital. La leyenda viene de largo, ya en la antigua Grecia se atribuía a Afrodita –nada más y nada menos- la plantación del primer granado y en otras culturas como la oriental, se trata de un símbolo de fecundidad por sus abundantes semillas. Incluso en algunas regiones de China se sigue regalando a los recién casados –esperemos que se estiren con alguna otra cosa…mínimo una licuadora para sacarle provecho, ¿no?-.

Otro afrodisíaco muy reputado en diferentes culturas como la hindú o la africana –donde se refieren a ella como la ‘Viagra para mujeres’-, es la nuez moscada. Hay una teoría que explica que al calentarla estimula el apetito sexual –no hay nada más sensual que una croqueta, ahí lo dejamos-. Cuenta con efecto termogénico, lo que ya de por sí nos da una pista de sus propiedades sensoriales. Eso significa que es un alimento que genera una cantidad importante de calor en el cuerpo, que este utiliza para digerir los alimentos que consumimos, acelerando el metabolismo durante el periodo de digestión. Otra leyenda que se le atribuye es que ayuda a retrasar la eyaculación, aunque siempre hay que usarla con precaución porque hay quien dice que puede generar efectos psicotrópicos y hasta parálisis muscular.

El secreto de la sandía es que contiene gran cantidad de citrulina, que aumenta el óxido nítrico, un vasodilatador que mejora la circulación sanguínea –así actúa la Viagra por ejemplo-. Estudios de la Universidad de Texas sugieren que desempeña un papel importante en la síntesis de sustancias en el organismo que mejora la actividad sexual. La citrulina se encuentra en mayor concentración en la parte blanca y en la corteza, y aunque vemos difícil insertar corteza de sandía en un menú romántico, seguro que algo se te ocurre…

Un buen condimento es el jengibre, del que tradicionalmente se han aprovechado sus poderosas propiedades antiinflamatorias, analgésicas y digestivas. Sus efectos afrodisíacos se explican principalmente por la capacidad que tiene de mejorar y aumentar la circulación sanguínea de todo el organismo, incluida la de la zona íntima, tanto de los hombres como de las mujeres. Se dice que esto en los hombres aumenta el flujo de espermatozoides. Por otra parte, una de sus principales ventajas es que ayuda a estimular los sentidos liberando endorfinas –las mini proteínas que nos hacen sentirnos felices-.

La trufa también tiene una gran reputación afrodisíaca que se remonta a la época romana antigua, donde Cicerón las llamaba ‘hijas de los dioses’ y ‘milagro de la naturaleza’. Algo de cierto hay en que ya de por sí es excitante comer un capricho que suele ser tan caro, pero no podemos dejar de remitirnos a una verdad ‘olfativa’: tradicionalmente se utilizaba a las cerdas para encontrar estos manjares –ahora se utilizan perros porque los cerdos se comían las trufas sin ningún remordimiento-, porque detectaban un compuesto en su perfume llamado androstenona que también se encuentra en los testículos de los cerdos adultos. Y resulta que esta feromona, que pueden presentar la carne de algunos animales machos no castrados, es similar al sudor masculino –humano- y hay quien afirma que funciona como un atrayente. Las mujeres tienen mayor capacidad para detectarlo y también hay diferencias entre etnias. Ya lo decía el gastrónomo Jean Anthelme Brillat-Savarin –al que se le atribuye la frase de “dime lo que comes y te diré quién eres”-: “trufa: tan pronto como se pronuncia la palabra, despierta recuerdos lujuriosos y eróticos”.

Por último, los jalapeños -y el picante en general-, contienen capsaicina, que aumenta la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y el flujo sanguíneo. Junto con estas propiedades internas que se le atribuyen, cuenta con efectos externos que pueden -pueden, repetimos-, estar relacionados con el deseo sexual, como las mejillas sonrosadas, los ojos brillantes y los labios hinchados; tu corazón late más rápido, te acaloras, sudas… -básicamente lo que pasa cuando te has pasado con la guindilla, aunque parezca que te estás enamorando-.

Tras esta pequeña selección, hemos de decir que hay muchos más alimentos a los que se les atribuyen propiedades afrodisíacas con más o menos fundamento (canela, espárragos, algas, chocolate…). De todas maneras, la gran mayoría de estudios han señalado que es necesaria una investigación más profunda de los mismos para conocer más sobre sus posibles beneficios y efectos. No obstante, todos coinciden a que se debe más a una razón cognitiva que nutricional, porque… ¿quién no se ha venido arriba hasta con una pizza si la compañía era la adecuada?

Aquí os dejamos unas cuantas opciones para conquistar estos días en las que hay alguno de los ingredientes ‘con truco’.

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